Empezó enmarcando cuadros, pero hoy su taller, en Barrios Unidos, es un gran espacio para el arte.
Por: FABIÁN FORERO BARÓN
Libardo Torres parece sacado de un cuadro del pintor Luis Caballero. El volumen de su rostro y las sombras que ofrece el resto de su cuerpo así lo confirman.
La comparación, lejos de ofenderlo, lo honra, pues este santandereano, nacido hace 52 años en Landázuri, es un verdadero amante del arte colombiano y está considerado como el padre de la marquetería moderna en el país.
Su taller, ubicado en un rincón del barrio Colombia, en la localidad de Barrios Unidos, es a la vez una sala de exposiciones de tres pisos donde se confunden los cuadros de artistas jóvenes con las obras de los grandes maestros de la pintura nacional, como Alejandro Obregón, Enrique Grau, David Manzur, Darío Morales, Eduardo Ramírez Villamizar y Ana Mercedes Hoyos, entre otros.
La historia de Libardo en la marquetería comenzó hace 25 años, cuando en compañía de un grupo de artesanos de la madera de origen santandereano fundó Arte Actual, que empezó como un pequeño taller a media cuadra de su sede actual (carrera 19 con calle 70A) y que con el paso de los años se convirtió en la galería de arte de hoy.
“Lo primero que hice al llegar a Bogotá, a los 17 años, fue inscribirme en un taller para aprender todo sobre el papel. También me familiaricé con la teoría del color y con el enlace que tenía que tener el marco con la obra”, cuenta Libardo, mientras le da la espalda a una mujer desnuda sentada en un sofá.
“Es uno de los cuadros más impresionantes de Darío Morales”, aclara el hombre, que también tiene colgadas en las paredes de su oficina cuadros originales de Luis Caballero y Alejandro Obregón. En estos años de trabajo, Libardo ha vivido, según él, los cambios propios de los marcos. “Entre 1980 y el 2000 se usaban mucho los de estilo barroco y los que tenían muchos detalles. Los de hoy son simples, casi minimalistas”, explica este experto en vestir de gala el arte nacional, pues entre sus clientes se cuenta Ana Mercedes Hoyos, David Manzur, la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Museo de Arte Moderno y las galerías La Cometa y Romero Britto, entre otras.
Cuando se le pregunta por qué sus marcos son diferentes a los de cualquiera de las miles de marqueterías que existen en Bogotá, Libardo no duda en contestar que lo que hacen a diario no son simples cuadrados de madera sino “montajes únicos para cada trabajo”.
Actualmente el equipo de Libardo está conformado por 22 artesanos, la mayoría pertenecientes a familias de carpinteros venidos de provincia. Al mes producen entre 600 y 800 unidades fabricadas en cedro y ébano, principalmente.
Libardo señala una pintura de Ana Mercedes Hoyos, Basurto, y aprovecha para revelar que el amor que le tiene al arte le consume todo el tiempo. “A veces no quisiera salir de aquí”, dice.
Esa pasión la ha traducido en la consecución de obras de artistas nacionales anónimos que tienen la oportunidad de exhibir en las paredes de Arte Actual sus trabajos y en la edición de libros.
Pese a que la galería está localizada en una popular zona de la ciudad, Libardo ha logrado canalizar un espacio alternativo donde se han realizado más de 22 exposiciones y que es punto de encuentro de artistas y críticos.
Los amplios conocimientos y la sensibilidad artística que posee, no los considera créditos suficientes para considerarse un galerista, prefiere definirse como un hombre comprometido con el arte colombiano.